La Máquina a Tiempo

diciembre 11, 2008

Incredible Machine

Filed under: General — halsivon @ 10:10 pm

El tiempo de activación estaba bajo el calendario, por lo que perdíamos el tiempo en el laboratorio revisando los correos electrónicos y las páginas de facebook. Según el cronograma de CERN, teníamos suficiente holgura en cuanto a  ocio , hasta que los Suizos llegasen, cosa que no ocurriría esta semana; decidí correr otro diagnóstico, el acelerador de partículas funcionaba de manera nominal, y todavía no habíamos envíado la primera oleada seria de electrónes a que chocasen entre sí. Decidí entonces correr algunas simulaciones locas, mientras de nuevo aparecía la alarma amarilla que notificaba la debilidad estructural del magneto a temperaturas de trabajo de la sección 26 del acelerador, la cual, entrotras cosas, estaba en el lado suizo, por lo que a mi manera de ver no consistía todavía en un problema transnacional. Me divertía con mi boceto de notas , y mi afición favorita desde mi paso por la clase de termodinámica: mi máquina de movimiento perpetuo. Ya había visto algunos  intentos acerca de este absurdo, sacados algunos del mundo de las historietas, como los videos en youtube acerca de la incredible machine de algunos desocupados físicos japoneses, el cual me llenó de ideas paranormales acerca de como ultrajar la segunda ley de la termodinámica; nada más lejos de la realidad, y es eso precisamente, la realidad, la que había sido mi enemiga en todos estos años como físico nuclear. No se puede obviar, no se puede evitar, tarde o temprano llega; como aquel día en el que creí haber sintetizado el taquión, la partícula que va más allá de la velocidad de la luz. No, la realidad siempre está ahí, demasiado mezquina para con la imaginación de mi yo físico, que me recluyó en este proyecto, lo mejor que pude conseguir al no lograr esa cátedra en la universiad de Bruselas que tanto quería. La realidad es simple, escueta, cruel y a veces violenta: la realidad te dice que la segunda ley de la termodinámica no se puede violar precisamente por eso, por que es una ley. Ni qué decir de la eficiencia en los procesos que describe la misma, al final, de alguna manera, ya se por calor , por ínfimas cantidades de energía, ni el más eficiente de los procesos es realmente eficiente. Un autómovil es altamente ineficiente, por ello contamina; nuestra civilización es altamente ineficiente, por eso este mundo se muere. De hecho, lo más eficiente en términos termodinámicos es la biología, las máquinas productoras de seres vivos son lo más eficiente que se puede encontrar en este mundo, en este universo, en  esta realidad. Sin embargo, persistía en mi empeño. Una de las posibles soluciones estaba al alcance de la vista, el propio acelerador, pero había sido monumentalmente descartada debido a que en la práctica: nosotros invertimos cantidades excepcionales de energía sólo en los magnetos, y precisamente nuestro trabajo experimental se basa en eso,en cantidades de energía desperdidicada que choca entre sí. Pero la forma del acelerador me intrigaba. Si quería el disposistivo, este debía tener un comportamiento cíclico, de tal manera que la energía producida empujaría la siguiente producción de energía. Comencé a hacer bocetos. En mi acelerador ideal, la partícula se aceleraba lentamente y luego más rápido hasta alcanzar velocidades cercanas a la de la luz. Como se necesita energía infinita para acelerar hasta la velocidad de la luz según las ecuaciones de la relatividad restringida de Einstein, la partícula en el espacio teórico no se movería más allá de la velocidad de la luz, pero como el movimiento de la partícula esta  bajo la propulsión de sí misma bajo n-ciclos, en la máquina de movimiento perpetuo mi partícula iría más allá de la velocidad de la luz al alcanzar la velocidad de la luz más uno, ahí está mi elusivo taquión. Ahora bien , la energía inicial de trabajo sería ínfima, la energía final sería infinita, ni la explosión de una supernova podría desarollar tal poder. Sonreí para mí mismo, la realidad se cuidaba a sí misma, se cuidaba de autodestruirse en una supernova infinita.

Cuando, reparé en mi boceto , había dibujado una canaleta elipsoide de PVC , y mi partícula era sólo un balín de cromo que transitaba por ella. En el espacio de trabajo experimental, al intentar acelerar el balín sobre esta superficie, inevitablemente la fricción haría perder energía al balín en su aceleración máxima, de nuevo la eficiencia del proceso se quedaría en ver como un estúpido un balín que daba algunas vueltas sobre la canaleta, algo que hubiera fascinado a un niño de 3 años. Entonces pensé en la gravedad, lo cual me llenó de gracia de nuevo, ya que los físicos la usamos cuando ya las respuestas se nos agotan. Es como ese experimento teórico típico de los salones de clase, el automóvil que se pone a rodar en cambio neutro por una pendiente infinita. En la realidad, los ejes se despedazarían y el caucho de las llantas se derretirían antes de permitir semejante exabrupto. ¿Pero el balín de cromo soportaría más? De pronto el cromo no me sería útil, tiene un punto de fusión demasiado bajo en comparación con otros metales, o una cerámica de laboratorio, de las que usamos en nuestros imanes para generar campos magnéticos estrafalariemente altos en ambientes próximos al cero absoluto. Aún así surgía el problema de la pendiente , y la fricción, tenía que conseguir una pendiente infinita, y un compuesto que no produjera fricción alguna. La respuesta me llegó el día de ayer , proveniente de una amiga de la universidad de Bruselas. Fue una respuesta artística de hecho, me había enviado , postales con las obras del famoso ilustrador Escher, el retratista de lo imposible; pero era eso lo que yo precisamente intentaba buscar, lo imposible. En uno de sus conocidos bocetos, una jardín con una fuente que discurría en ciclo caía de un nivel a otro, pero por efectos de su perspectiva especial, el siguiente nivel llenaba el siguiente, así infinitamente , como el Río Tetis descrito por Dan Simmons en su novela  Hyperion.

Tenía que encontrar la manera de construir tal estructura, sólo posible en un boceto bidimensional con una perspectiva ingeniosa.

Había estado trabajando en la canaleta, robándome algunos materiales de control del laboratorio de ingeniería de la universidad de Bruselas, según mi diseño de la pendiente perfecta, el balín rodaría infinitamente, al ser reclamado por la gravedad, como el planeta teórico que los astrofísicos usaban como ejemplo para explicar los campos gravitatorios alrededor de un agujero negro. Yo sabía que era una pérdida de tiempo , pero me divertía mucho. Nada, la fricción al final siempre actuaba sobre el balín robándole su energía de trabajo. Necesitaba eliminar la fricción. Aún el mismo aire en el garaje en donde realizaba este tipo de absurdos para calmar mi mente ociosa era un enemigo. Necesitaba un ambiente de control, necesitaba un vacío. Construí una cámara de plomo , hurtando de nuevo materiales a la universidad, instalé un vacío de aire, y construí mi canaleta. Para eliminar la fricción , utilicé la tecnología de los geoplanos japoneses, que se elevan 2 metros del suelo y van de Tokyo a Osaka en una hora y media. La respuesta me llegó de nuevo de mi trabajo, magnetismo, y no necesitaba generar mucho. La misma canaleta fue un verdadero reto, necesitaba realizar pendientes realmente irrisorias, del -0,5 % para engañar así a la gravedad, de tal manera que cuando a través de ciclo generara la pendiente positiva, el sistema no lo notara, aunque para ser sinceros y objetivos, al único al que yo estaba engañando era yo mismo, puesto que la realidad, con su estúpida segunda ley de la termodinámica, no se podía engañar.  Pero me divertía el lugar al que pretendía llegar. Solté el dispositivo y comencé a generar el magnetismo necesario a través del sistema para evitar la fricción, recuerdo que reí como un adolescente cuando el balín completó el primer ciclo, 2 minutos después de haber iniciado el experimento. No había tenido en cuenta que el mismo magnetismo era la variable del problema que impedía a la máquina ser “de movimiento perpetuo”. Los imanes que hacían levitar al balín eran ajenos al sistema, unos intrusos, y estaban conectados al generador de corriente eléctrica de mi casa. Idiota. Me sentí como aquellos pioneros de principios del siglo pasado, que engañaban a la gente con sus supuestas” máquinas de movimiento perpetuo” , cuando en realidad escondían un pequeño dispositivo, un interruptor, e incluo a un operador detrás de una cortina que manipulaba las variables. Aún así el dispositivo era muy bonito en su diseño y algún dia lo mostraría a alguno de mis amigos sólo para divertirme. Ahora bien, aún con las corrientes magnéticas generadas desde el exterior del sistema, este funcionaba aceptáblemente bien, el balín seguía cumpliendo ciclos y cada vez más rápido. Un momento, eso no es posible. De repente el balín siguió dando vueltas , no había tenido en cuenta que , las partículas del balín, al chocar contra las paredes magnéticas que yo mismo había generado , generaba las corrientes magnéticas necesarias para seguir con fricción cero. El balín se fue acelerando de manera infinita a través del dispositivo, o eso creo, puesto que nadie ha tenido el privilegio de ver el rostro del infinito más que una teoría numérica con un símbolo bastante primitivo que le describe. Yo ví el infinto, fui testigo de sus efectos: el balín se perdió de vista, luego fue una mancha borrosa a través del dispositivo, luego fue nada. Después comencé a presenciar los efectos sobre el ambiente, se generaban fotones de luz, bueno en realidad el dispositivo se convirtió en una mancha de luz difícil de ver , luego el sonido, no lo había esperado, puesto que no había en la teoría choques de fricción, ni aire para que este pudiera viajar, pero estaba ahí, asumo que el mismo entorno creaba un medio de propagación, y si había sonido, significaba que , después de todo, el sistema liberaba energía, de hecho liberaba mucha energía, de hecho , el sistema sólo liberaba energía que venía de, ¡la nada!. Comencé a sentirme asustado , ya que el sistema se había transformado en un poderoso torbellino de luz, y nada en mi teoría me había preparado para esto, ni siquiera en el diseño de un laboratorio controlado para estos efectos, al final, antes de que terminara, destruyó mi casa. En lo que había sido mi casa, quedó un cráter, con escarcha y niebla en los alrededores. El sistema liberó mucha energía, pero el ambiente extrajo calor del ambiente, no lo liberó, lo que produjo que el aire y el agua que venía en él se condensara y formara esta escarcha y estas bajas temperaturas. Había algo más, yo vivo en una colina, pero los árboles comenzaron a florecer como si estuvieramos en primavera de nuevo y hoy es 14 de octubre.  Las callosidades en mis manos desaparecieron y de pronto , el asma que me acosaba desde los 5 años había desaparecido. El ambiente había sido cambiado, lo cual, era lógico desde todo punto de vista: un sistema poco eficiente pierde demasiada energía, la mayoría de ella expresada en calor, este sistema fue demasiado eficiente, infinitamente eficiente, lo cual produjo el efecto contrario, liberó frío, aunque de por sí el frío no es calor, no es una energía, mejor dicho, el sistema no perdió energía. De hecho, tiemblo al pensar que hubiera pasado si el sistema no hubiera colapsado, imagino el porqué, la canaleta llegó hasta su punto máximo de resistencia mecánica, o el balín se desmaterializó en al ser liberados todos sus electrones, qué se yo. Si el sistema hubiera soportado dos segundos más, seguramente esto habría sido una catástrofe, el cráter no se limitaría a mi casa, sino a toda la región. Si el sistema hubiera soportado 10 minutos, tal vez el planeta entero habría sido tragado por el sistema.

El frío el maldito frío, estoy lleno de dicha y rabia al mismo tiempo, hice posible mi sueño aunque fue por pocos segundos , destruí mi casa, eso no importa demasiado, pero la realidad acabó por imponerse, en forma de frío, y en que este planeta todavía sigue en pie.

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